Una arquitectura adaptable.
QONITIF puede presentarse según varios escenarios: interfaz SaaS segura, instancia dedicada, nube soberana, entorno cliente o arquitectura híbrida según las restricciones del terreno.
QONITIF está pensado para poder adaptarse a entornos sensibles. Alojamiento soberano, instancia dedicada, políticas de conservación, anonimización, cifrado, control de acceso, logs, despliegue en cliente o nube privada: el marco debe definirse según el contexto, la sensibilidad de los datos y las restricciones de la organización.
QONITIF puede presentarse según varios escenarios: interfaz SaaS segura, instancia dedicada, nube soberana, entorno cliente o arquitectura híbrida según las restricciones del terreno.
Documentos, transcripciones, elementos de análisis, entregables y registros de uso deben gobernarse mediante políticas claras: acceso, duración de conservación, supresión, exportación y auditoría.
QONITIF no concluye en lugar del ser humano. Estructura hipótesis, señala zonas de atención y propone recomendaciones que deben seguir siendo discutibles y verificables.
El mismo producto no debe imponer el mismo marco a todos los entornos. Un equipo antifraude, un servicio de investigación, una entidad pública u organización sensible no tendrán las mismas exigencias de seguridad, acceso, conservación o integración. Por eso QONITIF debe encuadrarse antes de cualquier piloto.
QONITIF puede tratar varios tipos de información: documentos del expediente, declaraciones, transcripción en directo, metadatos de entrevista, zonas de atención, recomendaciones, debrief y exportaciones. Las reglas de conservación no deben ser implícitas: deben definirse con la organización usuaria.
QONITIF no produce un veredicto de sinceridad, culpabilidad o fraude. Ayuda a poner a prueba la solidez de un relato mediante preparación, repreguntas y debrief.
Una zona señalada debe poder discutirse: por qué ese punto es sensible, qué hipótesis queda abierta, qué verificación se propone.
La intensidad de la asistencia debe ajustarse a la sensibilidad del expediente, al estatus de la persona escuchada y al marco jurídico o profesional.
El profesional sigue siendo responsable de las preguntas formuladas, las decisiones tomadas, las verificaciones realizadas y la calificación final del expediente.
Antes de cualquier experimentación, los equipos deben aclarar el perímetro exacto: datos tratados, lugar del audio, modo de alojamiento, integración con herramientas existentes, conservación, exportaciones, perfiles habilitados, auditabilidad, límites metodológicos y condiciones de aceptación por parte de los usuarios.
En contextos sensibles, la eficacia no basta. El marco de datos, los límites del sistema y el lugar del juicio humano deben explicitarse desde el inicio.